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Marta Moriarty
Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Binelde Hyrcan - 1/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Atelier Binelde Hyrcan BINELDE HYRCAN - 2/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Mon Oncle BINELDE HYRCAN - 3/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

King BINELDE HYRCAN - 4/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Cambeck Tournage Luanda BINELDE HYRCAN - 5/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Talk BINELDE HYRCAN - 6/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Essaie Couronne pour les poules BINELDE HYRCAN - 7/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Thirteen Hours BINELDE HYRCAN - 8/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Thirteen Hours BINELDE HYRCAN - 9/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Agitation surnaturel BINELDE HYRCAN - 10/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Agitation surnaturel BINELDE HYRCAN - 11/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Agitation surnaturel BINELDE HYRCAN - 12/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

White rain BINELDE HYRCAN - 13/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

The King in the jail BINELDE HYRCAN - 14/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Apnée BINELDE HYRCAN - 15/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Projet Spatial BINELDE HYRCAN - 16/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

EGO Refrigerator BINELDE HYRCAN - 17/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

untitled BINELDE HYRCAN - 18/19

Binelde Hyrcan, SLOWTRACK

Thirteen Hours BINELDE HYRCAN - 19/19

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Binelde Hyrcan

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Binelde Hyrcan nació en 1982 en Luanda y pasó los primeros años de su vida en Angola. Era niño durante la guerra y las muertes y la destrucción masiva de la ciudad le marcaron profundamente. Siendo el más joven de una familia de trece hermanos, enseguida sintió el deseo de construir paredes tras las que protegerse de un mundo de desesperanza. Con diez años construyó una bicicleta gigante con retales de hierro que encontró cerca de su casa. Desde siempre ha sido un peculiar ingeniero, también cosió paracaídas para perros y gatos… Siendo un enfant terrible e inventivo, la premisa de su trabajo ya se hacía evidente.

En su adolescencia estudió en Francia, donde comenzó sus estudios artísticos. Después de completar una licenciatura en Niza, ingresó en la escuela de Bellas Artes de Mónaco: el Bosio Pavillon. Allí llevó a cabo una performance que le convertiría en el centro de las conversaciones de cada estación de policía de la ciudad. Sentado en una jaula que él mismo había hecho pedía a los transeúntes que le empujaran- o más bien se lo ordenaba, porque se declaraba a sí mismo rey. Se trataba de una performance sobre el territorio y lo absurdo del poder; él era rey pero estaba enjaulado. Más tarde reprodujo esta performance, llamada King, en Luanda, Angola, y también en Maputo, Mozambique. Este sería el primer paso hacia un trabajo que contiene como temas centrales el sinsentido del poder y lo sarcástico de la vanidad humana.

Más adelante trabajó en una serie de pollos disecados que vistió con trajes humanos: pollos-soldados bajo la protección de un rey gallo, una reina gallina y un pollo juez que los conduce a la muerte. Delante de ellos ataúdes del tamaño de los pollos. También expuso a un pollo cosmonauta dando un discurso. Delirios de grandeza (piezas expuestas en el Museo de Arte Contemporáneo de Lisboa, el Museo Colección Berardo, la muestra No Fly Zone en 2013, y también en Marsella). Un pollo Napoleón, una orgía de pollos (expuesto en Milán y Mónaco, 2014); pollos por todos lados y en todas las posiciones, siempre con intención de ridiculizar el poder de aquellos que son lo tienen en demasía y así, de liberar. Su pieza en la Bienal de Venecia fue una de las mejores:

Un pequeño vídeo conmovedor en el Pabellón de Angola del artista Binelde Hyrcan lo resume: cuatro chicos jóvenes con los pechos profundamente enterrados en agujeros en la arena, mirando hacia el mar y hablando del futuro. El más pequeño, al frente, es el conductor de limusina, y los dos de detrás son los “mandamases” discutiendo sobre quién va a tener mejor vida. “Voy a ir a Amércia”, dice uno de ellos, “y voy a vivir en un edificio; tú te vas a quedar aquí y vas a vivir en una casa hecha de latas”. Wall Street Journal

Esta es la búsqueda de Binelde Hyrcan: con sus instalaciones y performances nos hace reflexionar sobre lo absurdo de las actitudes y de las costumbres sociales y políticas. Con este fin se sienta en una silla gigante en medio de Luanda, justo frente al edificio del Estado, bajo un árbol que es en cierto modo especial por cobijar al mayor número de pájaros de la ciudad y por ello, ser del que más excrementos caen. Por todo un día Binelde Hyrcan, vestido elegantemente, recibió un granizo de excrementos sobre su cabeza. Llamó a su performance White Rain; la lluvia blanca de excrementos de pájaros. Todo fue filmado y expuesto en una exposición en Mónaco. Auténtico todoterreno, Binelde Hyrcan no se limita a performances e instalaciones, también contribuyó en el diseño escenográfico de la exposición Jacques Tati de 2009 en la Cinématographie française; inventó la silla Moye, una silla hecha en colaboración con Domeau & Perès a partir de teclados de ordenador para Pharell Williams; ha dirigido muchos vídeos musicales para músicos como Mathieu Chedid (Le roi des ombres), Tahiti Boys y Jack N’Kanga; diseñó la escenografía de un concierto de la popular cantante Patrice; filmó a niños en Luanda que soñaban con conducir un gran Sedán mientras estaban sentados en un pozo de arena, e hizo una pequeña película sobre ellos llamada Cambeck. Binelde Hyrcan es también uno de sus pequeños personajes que habitan lienzos, cartones, tablones de madera y botellas de vino; personajes llamados de manera muy simple Naïve boys. Con una gran sonrisa en sus labios son ingenuos de cara a la vida pero llevan camisetas que hablan por sí solas de sus deseos; «Chúpame», «Sé feliz», «Puedo verte», «¿Piensas que soy especial?»... deseos incluso mayores, mejores y bendecidos. «Vamos a repintar el mundo», dice muy a menudo Binelde Hyrcan.

Jean-Baptiste Gauvin