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Marta Moriarty

Clara Carvajal. Jacob y el Ángel

Clara Carvajal expone en la galería mexicana Diéresis (Guadalajara, México):

LA VERDAD, LOS LÍMITES Y LA MUERTE EN LA OBRA DE CLARA CARVAJAL

La producción de arte, el uso de prendas de vestir y la domesticación del lobo. Esas son las tres prácticas que, según algunas corrientes de pensamiento de la antropología contemporánea, ayudaron hace decenas de miles de años al ser humano a convertirse en eso: en humano. Enseguida aparecería el animismo y, poco después, la religión. Y, desde entonces, la perentoria búsqueda, la urgente necesidad de la verdad. El género humano busca compulsivamente –y en mi opinión inútilmente- la verdad: en la invención de un dios –o una diosa- y su religión correspondiente; en la elaboración de su identidad, individual y colectiva; y por supuesto, en esa construcción social disfrazada de objetividad superlativa que es la ciencia. De esto último, los científicos sociales sabemos bastante.
La otra gran obsesión humana es la muerte.
La impertinente muerte. La muerte, el límite definitivo, el último horizonte de realidad para el ser humano. ¿Es real la muerte? ¿Es el verdadero final de la vida, o también es una construcción social? Morimos, pero ¿qué es morir?
El trabajo de Clara Carvajal se desarrolla en un espacio intelectual híbrido, y por ello resbaladizo. Un espacio fronterizo, límite poroso, entre la verdad del arte y la verdad de la ciencia. Ambas verdades han tratado desde su nacimiento de desentrañar el misterio de la muerte. La misma muerte que pone a Jacob –en el relato mítico, otro constructo humano de inmenso potencial explicativo-, en una situación límite, trágica y desgarradora, que finalmente le llevará a la epifanía, y que no se distingue tanto de lo que se puede llegar a enfrentar durante el proceso creativo.
Ambas verdades, llamémoslas certezas, que, finalmente, no son más que la otra cara de la duda, de la posibilidad infinita, de los intentos por alcanzar el conocimiento desde cualquier trinchera: la antropología –Marija Gimbutas-, el teatro –Angélica Liddell-, el
ritual místico, o la madera quemada por el sol."

Beatriz Bastarrica, marzo de 2015.

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